miércoles, 08 de septiembre de 2010
La Asociación
Actividades
El Vocero
Blog
Enlaces
Escritores Canarios
Inscríbete
 
El Vocero  

  Inicio       Mapa del sitio       Contactar   
ACE - Asociación Canaria de Escritores
 El Vocero
Volver   24/06/2010

Julio Herrera y Reissig, Felisberto Hernández y Mario Levrero (escritores de Montevideo)
 

Hace cien años, el 9 de marzo de 1910, moría en Montevideo Julio Herrera y Reissig, poeta radical y genio de las letras latinoamericanas. En su momento, tan sólo Valle-Inclán percibió en España la renovación que venía de la mano de aquel escritor que desde la Torre de los Panoramas anticipó todas las vanguardias y por bien poco incluso los espejos cóncavos del callejón del Gato: "La realidad espectral / pasa a través de la trágica / y turbia linterna mágica / de mi razón espectral...". Antonio Machado, al hilo de unas palabras de Unamuno, se apresuró a rechazar la poética modernista. Con formas diferentes, el cerrojo de Machado perdura todavía hoy en este país obstinado en repeler ciertos registros nuevos y en el que, por ejemplo, dos de los más grandes escritores de Montevideo, el inconmensurable Felisberto Hernández y Mario Levrero, son casi unos desconocidos. Duro desinterés español de ahora hacia el mundo americano. La escasa resonancia de La novela luminosa de Mario Levrero (Mondadori) llama la atención porque, sin que casi nadie parezca haberlo advertido, no está muy lejos del mejor Bolaño. Pero es como si a Levrero nos hubiera dado por depositarlo en el lugar de los caminos muertos de su admirado Burroughs. Ya se sabe, ese lugar de espejos cóncavos y de fantasmas que viven en dimensiones paralelas y a los que Levrero trataba con familiaridad, como si fuera un heredero más de Herrera y Reissig, de cuyo genial espectro y obra he querido hoy especialmente acordarme.
Enrique Vila- Matas 9/3/2010- El País


LLEGADA DE LOS MESES Y DE LAS HORAS
Julio Herrera y Reissig
(Terpsícore puede más que Morfeo)
Saludando cortésmente a la buena Mamá Juno
(Son las XII de la noche, del mes doce a 31)
Entran: Junio, Julio, Agosto, Setiembre, Octubre y Noviembre.
Enero, Marzo y Abril, Mayo, Febrero y Diciembre.
Síguelos el Viejo Tiempo, con traje de soberano.
El Patriarca de los Siglos a quien ninguno conoce).
Y tomadas de la mano,
Formando rueda y bailando la vieja danza del brinco:
La seis, la ocho, la nueve, la diez, la once, la doce,
La una, la dos, la cuatro, la tres, la siete y la cinco.
(Anuncian: está Terpsícore.) Todos despiertan y ríen:
El gran salón se ilumina con mil resplandores blancos;
Barba Azul corre en sus zancos;
Raras macabras armónicas los instrumentos deslíen,
Y sin que haya espiritistas saltan las mesas y bancos.
Byron, Tirteo y Quevedo se olvidan de que son cojos,
Rabelais y el gran Leopardi no saben ya sus defectos;
Homero y Milton se muestran, ambos, con grandes anteojos;
los cuerdos se vuelven locos y arlequines los proyectos.
(Por bailar a misia Parca también se le van los ojos)

Descargas  

 

   
    © Asociación Canaria de Escritores | Información general | Política de privacidad | Nota legal | VirtualB.com